Cayetana, déjame que te cuente


Querida Cayetana:

Estuve en el carnaval inclusivo de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria, y me acordé de ti, que quieres ser heladera. Para quien no te conozca, naciste con una paquigiria con heterotopia en banda. Esto es una malformación congénita cerebral debido a un trastorno en el desarrollo neuronal, lo que te causa retraso en el desarrollo y una severa discapacidad intelectual. El motivo es una alteración en el cerebro, donde las neuronas no se han movido a su ubicación correcta durante el desarrollo fetal, y la acumulación anormal de sus neuronas provoca en ti crisis convulsivas de todo tipo -más de 4000 en tus 14 años de vida- y un retraso psicomotor.

En este carnaval de la integración, Cayetana, lo habrías pasado genial con tanta gente que, discapacidades aparte, dejó su arte sobre el escenario del viejo centro comercial Yumbo. ¡Qué trajes! ¡Qué coreografías! Muchas horas de trabajo y esfuerzo para un espectáculo con poco público, una pena.

Ni mucho menos, lamentablemente, tiene la repercusión de otras galas, como la de la elección de la reina de su carnaval que se celebró la noche anterior, pero te habría emocionado como a mí. Sí, ya sé que eres una cría y que estás fuertemente medicada, pero te habrías olvidado un rato de todo, con tu padre al lado explicándote, y habrías disfrutado mientras comías esas patatas bravas que te encantan.

No sé si te habría pasado lo que a mí. Se me metió algo en el ojo cuando vi un grupo de baile urbano vestido de amarillo y verde. Se movieron fantásticamente siguiendo las indicaciones de su monitor, esa figura a la que habría que hacer un monumento por su dedicación a personas como tú.

Me sucedió lo mismo con la actuación del numerosísimo grupo, formado por más de treinta miembros, que trabajó más de seis meses, según contó una monitora, para su espectáculo ambientado en el circo. La magia duró unos minutos, tiempo suficiente para una cosa: aunque yo estaba algo alejado en el patio de butacas, percibí en sus rostros la ilusión porque se sentían protagonistas del 'show'.

También vi a un hombre disfrazado de crupier, sentando en una silla de ruedas, empujado por otro y con un anuncio que decía: "Welcome to Las Vegas". Sí, como fabulosas fueron las intrepretaciones de todos los grupos que pasaron. Hubo hasta payasos cantando 'Había una vez', un temazo de mi infancia. Seguro que tu padre te la ha tarareado alguna vez, seguro; pero, si no, está tardando.

Nos pusimos de pie y bailamos. Tendrías que haber visto a Marcela, que aplaudió el impresionante trabajo de los monitores. A una la tuvimos a menos de un metro después de su actuación. Iba disfrazada de hombre forzudo del circo, con un largo bigote pintado, y su hija de dos años necesitó algunos minutos para reconocerla antes de lanzarse a sus brazos.

Cayetana
Después de una hora y media, regresamos al hotel. Te habría presentado a una pareja que podrían ser tus abuelos. Él, a punto de cumplir 80 años, nació en un cortijo en mitad del campo jienense, donde sus padres trabajaban como guardeses, y se hizo así mismo hasta llegar a ser un sastre conocido en San Sebastián. Cuando me contaba la dura infancia, los dos coincidimos en que su historia estaba dibujada en una película, 'Los santos inocentes'. Tú eres pequeña para verla, pero di a tu padre que más adelante te la cuente para que puedas entenderla a tu manera.

Habrías disfrutado con otra pareja española que emigró a Alemania hace décadas. Allí pasan medio año y el otro medio en Canarias, como lo que yo quiero hacer cuando me jubile. Por su edad, podrían ser también tus abuelos. Serían unos yayos con mucha marcha, ya que él te tocaría las palmas porque es un amante del flamenco, fue guitarrista aficionado y lleva el arte en vena. Ella no se queda atrás, con una dura vida de novela, y los dos están entregados a los ritmos caribeños ya superados los 70 años.

De conocerte, las dos parejas te habrían llevado de la mano a la gala del carnaval inclusivo; me apuesto una ración de patatas bravas. Porque este espectáculo es motivo suficiente para volver a la isla dentro de un año. Veremos.   

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